viernes, 8 de abril de 2016

Mermelada de naranja sanguina - Blood Orange Jam


Hola de nuevo! 
¿Habéis probado las naranjas sanguinas?  Son esas naranjas que al abrirlas tienen rastro de "sangre" por su pulpa, o sea que tienen sus gajos con partes rojizas y otras anaranjadas, y que tienen un sabor más ácido y más amargo, pero sin llegar a la acided del pomelo.
Son típicas del invierno bien entrado, entre enero y febrero, así que ya quedan muy pocas en los mercados.



Y son deliciosas en mermelada, que se elabora igual que una mermelada de naranja normal pero con un poco más de azúcar. Es una mermelada que sirve no sólo para delicioso desayunos si no también para acompañar quesos en la cena, o para acompañar carnes blancas y darles el toque agridulce.

Preparación

1 kg Naranjas sanguinas bien limpias
1 kg de azúcar
nada más! Si las naranjas fueran las normales, más dulces, le pondría sólo 750 gr. de azúcar y 1 limón, pero como la sanguina ya tiene más acided no hace falta.

Normalmente se pelan bien las naranjas, sin la piel blanca y se deja para darle más esencia la piel bien fina de 1 o 2 naranjas, pero como a nosotros nos gusta un punto más amarga, lo aprovecho todo:
Corto en finas rodajas todas las naranjas, con piel incluida, y lo corto a trocitos. Todo en un plato hondo, para aprovechar bien todo el jugo que va saliendo mientras cortamos.

Se pone en un cazo todo bien cortadito, y sobre la naranja se añade el azúcar.

Y se pone a calentar primero y se lleva al punto de ebullición pero sin dejar que hierva a fuego fuerte.





Se deja a fuego medio durante una hora, para que vaya cogiendo color y consistencia. Ha de quedar semilíquida, no hace falta que quede demasiado espesa.

Cuando se ve que está en su punto, con el almibar bien conseguido, se rellenan unos botes de cristal a los que previamente habremos limpiado bien (en el lavavajillas) o hervidos unos 10 min, en un cazo hondo que cubra (incluidas las tapas)
Se cogen con cuidado, una vez ya templados, sin tocar con las manos la parte interior del bote ni la tapa.
Se llenan casi hasta el borde y se tapa bien.
Se ponen boca abajo mientras se van templando todo y cuando ya está frío se pone en la nevera donde puede estar unos 2 meses (si es que os dura, pues en cuanto la probéis será difícil resistirse a meter la cuchara)
Y es perfecta para regalar cuando vas a cenar a casa de unos amigos o para alguien que valore las cosas bien hechas y caseras.




Espero que os guste!

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